Respirar parece algo tan sencillo, ¿verdad? Sin embargo, aprender a respirar correctamente puede ser un pequeño desafío que traerá grandes beneficios para nuestra salud, tanto física como mental. Nuestros pulmones tienen la capacidad de almacenar hasta 1,5 kg de oxígeno, pero debido a nuestro estilo de vida, a menudo solo se llenan con 500 g. De hecho, muchas personas solo logran inhalar entre 200 y 300 g de oxígeno.
El oxígeno es fundamental para nuestro cuerpo; es la energía que alimenta nuestras células y nuestro cerebro. Al practicar una respiración eficiente, aprovechamos al máximo nuestra capacidad pulmonar, lo que fortalece nuestros pulmones, permite que las células absorban más oxígeno, oxigena todos los centros del cerebro y, además, proporciona un masaje a nuestros órganos abdominales al utilizar correctamente el diafragma.
¿Por qué es tan importante mantener nuestros pulmones fuertes y sanos? En los últimos años, hemos enfrentado desafíos como el COVID-19, enfermedades respiratorias y neumonías, además de un sistema inmunológico debilitado. Para combatir estos problemas, es esencial contar con pulmones robustos, y una respiración adecuada es clave para lograrlo.
¿Cuál es la forma correcta de respirar? Se trata de la respiración abdominal o diafragmática, que comienza y termina en el abdomen. Esta técnica utiliza toda nuestra capacidad pulmonar y ofrece todos los beneficios que hemos mencionado.
¿Cómo puedes empezar? Una buena manera es hacerlo en posición tumbada. Al inhalar, siente cómo tu abdomen se expande, y al exhalar, observa que es lo último que se contrae. Coloca tu mano derecha en el abdomen y la izquierda en el pecho; si lo haces correctamente, solo se moverá tu abdomen, mientras que el pecho permanecerá inmóvil. Puedes practicar esta técnica tantas veces como desees a lo largo del día. Una vez que te sientas cómodo, intenta realizarla sentado, de pie o incluso mientras caminas. Esta es la forma natural en la que deberíamos respirar.



